Principales

Cumpleaños número 165 de Herman Bavinck

Un día como hoy nació en Holanda hace 165 años aquel teólogo que según J.I Packer, estuvo a la altura de las mentes de San Agustín (354-430), Juan Calvino (1509 – 1564) y Jonathan Edwards (1703 -1758). [1] Su nombre fue Herman Bavinck (1854-1921), y creo que su teología puede ayudar significativamente a las iglesias reformadas y evangélicas hispanohablantes.

¿Por qué tomar el tiempo de estudiar la teología de Bavinck? Simplemente porque para él, la teología y la práctica estaban profundamente unidas. Es decir, no hay una correcta teología si no hay una correcta aplicación de esta en nuestras vidas. El estudio de la dogmática Reformada debe ser reflejada en vidas reformadas para la Gloria de Dios. Para Bavinck, “La Dogmática y la Ética están en unidad…la Dogmática describe las obras de Dios por – y en – nosotros; la Ética describe lo que los seres humanos renovados [nacidos otra vez] ahora hacen sobre la base de -y en la fortaleza de – esas obras [de Dios].”[2] Una teología reformada implica una ética reformada. Las obras de Dios nos deben llevar a obrar -por pura gracia- para la gloria de Dios. De nada sirve memorizar conceptos teológicos si estos no han tenido un profundo impacto en nuestras vidas. ¿Jactarnos de una teología reformada cuando nuestro comportamiento refleja lo contrario a la respuesta número uno del Catecismo de Heidelberg (“que yo, en cuerpo y alma, tanto en la vida como en la muerte, no me pertenezco a mí mismo, sino a mi Fiel Salvador Jesucristo”)?  ¿Inflar nuestro pecho de orgullo al llamarnos cristianos reformados cuando en realidad nuestro comportamiento refleja más bien una pertenencia a ciertos sectores políticos revolucionarios o culturales? ¿Llamarnos reformados y tener tendencias sectarias? No, eso no puede ser. “Después de todo, el propósito de la ética es que nosotros crezcamos en gracia y no quedarnos en el nivel de la teoría.”[3]

Este punto nos ayuda a entender que la teología de Bavinck no fue una innovación, sino que estaba ligada orgánicamente a la teología de Iglesia Universal de Cristo. La unión entre teología y practica no era algo nuevo para la Iglesia Reformada Holandesa. Por ejemplo, esto también lo podemos ver reflejado en Petrus van Mastricht (1630-1706), quien en su libro Teología Teórico-Práctica deja bien en claro que el estudio teológico es algo muy importante, por lo tanto, el conocimiento adquirido no puede ser vano o especulativo, donde “solo se preocupa por el cerebro y que no penetra al corazón, excepto quizás para hincharlo.”[4] De esta manera, los estudiantes reformados debemos tener un “estudio experimental de la teología, en la cual no solo entendemos, sino también experimentamos la fuerza y eficacia de cada encabezado teológico.”[5] Una teología enraizada en la Biblia, y que a la vez está ligada a la vida, es digna de ser llamada teología reformada.

La genialidad de Bavinck estuvo en que él no repitió de memoria la vieja teología reformada holandesa, sino que fue capaz de aplicarla al contexto de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Nuevamente, creo que esto es todo un desafío para nuestras realidades hispanohablantes. El trabajo teológico no se trata de “copiar y pegar” excelentes frases de aquellos pastores que nos precedieron, sino más bien en investigar, desarrollar y aplicar la rica y vieja herencia reformada en nuestros determinados y nuevos contextos eclesiásticos y sociales. El contexto histórico de los puritanos fue distinto al de Bavinck. Debido a lo anterior, él escribió una teología sistemática (Reformed Dogmatics) adecuada al contexto social y científico de la modernidad holandesa. Esto nos debe llevar a reflexionar profundamente en el tipo de teología que estamos desarrollando actualmente. Claramente necesitamos los escritos patrísticos, necesitamos estudiar a Calvino, necesitamos a los puritanos, y tal como abogo aquí, necesitamos estudiar a Herman Bavinck, sin embargo, nuestra teología será estéril si no somos capaces de desarrollar una teología reformada que responda a los desafíos de la época actual. Aún así, no podremos aplicar una cosmovisión cristiana si no es a través del poder del Espíritu Santo. De acuerdo con Bavinck, “ningún teólogo puede aprender excepto a través de Él [Espíritu Santo].”

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Esta aplicación del viejo calvinismo en los nuevos desafíos de la modernidad holandesa fue conocido como “neo-Calvinismo.” Este movimiento tuvo como precursor a Groen van Prinsterer (1802-1876) – y su potente discurso anti-revolucionario – y se consolidó a través de hombres como Abraham Kuyper (1837-1920) y Herman Bavinck. ¿Por qué Bavinck amaba la teología de Calvino? Porque según Bavinck, “para Calvino, Dios no era meramente un Dios que estaba lejos; él también estaba cerca. Él sintió la presencia de Dios. Él caminó en la luz de su rostro. Él dirigió toda su alma y cuerpo a Dios como una ofrenda y fue consumido por su obediencia. Para él, la doctrina y la vida eran una. Él quería que la vida cristiana fuese así. La palabra tenía que actuar en él … la fe tenía que convertirse en acción.”[6] Nuevamente podemos ver el aspecto teórico-práctico de la teología Reformada. Por lo tanto para el calvinista, “la Palabra de Dios no es solamente el fundamento de la verdad de la salvación, sino también la norma de toda la vida; no sólo buenas nuevas de salvación para el alma, sino también para el cuerpo y para todo el mundo.”[7]  Este aspecto de la teología de Bavinck lo llevó a escribir sobre educación, ciencia y política. Sin embargo, su profunda cosmovisión reformada lo llevó también a trabajar por la Catolicidad y Unidad de la Iglesia.

Finalmente, esto nos debería llevar a pensar en dónde están puestas nuestras fuerzas. ¿Estamos enfocados solamente en nuestra iglesia particular o estamos trabajando por la Iglesia de Cristo expresada en otras iglesias locales, presbiterios y denominaciones? Tengamos cuidado en utilizar una preciosa teología – como es la teología reformada – para promover intereses egoístas e individualistas. La teología reformada, profundamente ortodoxa y práctica, debería llevarnos a luchar no solamente contra el liberalismo, sino también por la unidad y diversidad de la Iglesia de Cristo. Por lo tanto, “las Iglesias Reformadas nunca deben descansar hasta que los hermanos que pertenecen a la misma casa se reúnan en amor y paz bajo un mismo techo”[8]

En Cristo,

Israel Guerrero

 

[1] Ver la contraportada de Reformed Dogmatics.

[2] Ver el primer volumen de Reformed Dogmatics y Reformed Ethics de Herman Bavinck.

[3] Herman Bavinck, Reformed Ethics (Grand Rapids: Baker Academic, 2019), Vol 1,13.

[4] Petrus Van Mastricht, Theoretical-Practical Theology (Grand Rapids: Reformation Heritage Books, 2018), 90.

[5] Ibid., 97.

[6] Citado en James Eglinton, Trinity and Organism: Towards a New Reading of  Herman Bavinck´s Organic Motif (London: Bloomsbury T&T Clark,  2012).

[7] Citado en John Bolt, Bavinck on the Christian Life: Following Jesus in Faithful Service (Wheaton: Crossway, 2015)

[8] Herman Bavinck, “The Future of Calvinism.” Translated by Geerhardus Vos. The Presbyterian and Reformed Review 5 (1894): 1–24.

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