Pecadores en manos de un Cristo airado o Pecadores en manos de un Cristo misericordioso.

sinners in the hands of an angry god

1Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.

Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad.

¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?

¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?

Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,

el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:

vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,

pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;

(Romanos 2:1-8)

 

 Cada persona que esté leyendo esto estará un día delante de Dios en el día del Juicio.

Cada persona que esté leyendo esto estará en las manos de un Cristo misericordioso o estará en las manos de un Cristo airado.

Es muy habitual que en las iglesias cristianas se hable del amor de Dios, y creo que debe ser así, sin embargo, creo que se apreciará en una medida demasiado pequeña ( e incluso a veces de manera distorsionada) si no tenemos claro el concepto de la justicia y castigo que Dios ejerce contra todo aquello que es contrario a Su Santidad.

No podemos entender la anchura y profundidad del amor de Dios si no entendemos previamente la ira de Dios.

Es fácil para cualquier cristiano hablar del amor de Dios, pero hablar de la ira del Cordero (Apocalipsis 9:11- 11) en el Juicio Final resulta una total incomodidad si no ha entendido el Evangelio , de hecho, más de alguna persona que esté leyendo esto se sentirá incomodo al hablar de la ira de Dios, ya que después de todo, ¿Acaso no dice la Biblia que Dios es amor? Así es, Dios es amor, pero el predicador debe predicar todo el consejo de Dios: Entenderemos el amor de Dios al saber que Dios también es Fuego Consumidor, y que ese fuego eterno que debía caer sobre nosotros, cayó sobre Cristo; toda la ira de Dios cayó sobre Cristo en la Cruz.

Ese es el mensaje del Evangelio:

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

24 siendo justificados (declarados justos ante Dios) gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

25 a quien Dios puso como propiciación (propiciar= aplacar la ira de Dios) por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.

Querer predicar a Cristo sin mostrar Su Justicia y Su Castigo sobre los pecadores que mueren en sus delitos y pecados, (es decir, sin fe y arrepentimiento) es fabricar un “cristo” (un falso cristo) de acuerdo a una cosmovisión caída, lo que nos trasforma en adorares de un ídolo y no del Cristo de la Biblia. Y Dios aborrece los ídolos.

Todas las cosas fueron creadas por Cristo, incluso el infierno. Por lo tanto, el infierno también glorifica a Cristo; glorifica Su Justicia (Romanos 9)

Mientras el Cielo será la manifestación eterna e indescriptible del Amor, Gozo y Deleite de Dios hacia Sus santos redimidos, el Infierno será la manifestación eterna e indescriptible de la Ira, Furia y Castigo hacia los pecadores condenados.

Cristo, el Cordero de Dios será quien derrame Su Ira sobre los pecadores que vivieron para su propia gloria y vanagloria.

Cristo será quién derramará Su Ira contra todos aquellos falsos predicadores que en el “nombre de cristo”, roban y engañan a las personas.

Cristo será quién derramará Su Ira sobre todos aquellos que se llamaron seguidores de Cristo y que por el contrario, vivieron en hipocresía, manifestando claramente, de acuerdo a Judas 4 que son “hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.”

Los impíos estarán en manos de un Cristo airado porque justamente fue Cristo quien ha experimentado la Ira de Dios, por otro lado, los pecadores que pongan su fe en Cristo y se arrepientan de sus pecados, estarán en las manos de un Cristo misericordioso porque justamente es Cristo quien ha experimentado el Eterno amor del Padre.

Po ultimo no debemos creer en Cristo por miedo al infierno, por el contrario, debemos creer en Cristo porque Él es el sumo Bien, porque Él Es Amor, porque Él Es digno de ser glorificado; y glorificaremos a Dios cuando más nos gocemos en Él.

Te invito a escuchar un sermón que prediqué sobre este tema en el grupo de jóvenes de mi iglesia.

En Cristo, Israel.

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