Una carta de Robert Murray M´Cheyne sobre la Oración.

“Existe tal cosa como la ortodoxia muerta; así que es posible tener una iglesia perfectamente ortodoxa y, al mismo tiempo, completamente inútil”

Estas fueron algunas palabras del Dr. Martyn Lloyd-Jones en la conferencia del año 1959 de “Estudios puritanos y de Westminster”  donde claramente pone todo su esfuerzo en combatir la ortodoxia muerta. Quizás, y es lo más probable, que al decir “ortodoxia muerta” inmediatamente pensemos en una contradicción de términos, sin embargo, es la triste realidad que muchas veces se observa en las congregaciones que decimos ser herederas de una herencia tan rica como la Reformada.

¿Cómo puede llegar a ocurrir esto? Descuidando disciplinas elementales en la vida de todo seguir de Jesucristo: El Estudio/Meditación de la Palabra de Dios y la oración.

Esto no es nuevo, Satanás siempre ha querido que las preciosas verdades bíblicas sean solamente una gran fuente de información por una parte o un emocionalismo por otra, sin una verdadera transformación del hombre que escudriña la Palabra de Dios. La intención de Satanás siempre ha sido que no solamente los lobos maten a las ovejas, sino que también entre las ovejas se empiecen a matar. Este es uno de los resultados de la ortodoxia muerta; más muerte.

Es por eso que como personas que hemos nacido de nuevo, nunca debemos olvidar hábitos tan vitales como el estudio y meditación de la Biblia, así como también nuestro tiempo de oración, tanto en público como en privado. Por lo tanto, si queremos vivir las preciosas verdades bíblicas (y reformadas) que creemos y confesamos, sumerjámonos en la Biblia y en la oración.

La Oración.

Con respecto a esto último, un joven pastor presbiteriano escocés llamado Robert Murray M´Cheyne (1813-1843), quien fue misionero a los judíos y murió a los 29 años de edad, le escribió a un estimado amigo sobre la importancia de las reuniones de oración. Quisiera compartir un extracto de esta carta, que mientras yo la leía, quebrantaba y exhortaba mi vida.

Robert Murray M´Cheyne conocía de momentos tristes que había vivido su denominación presbiteriana, consecuencia de una “ortodoxia muerta”, pero también sabía de verdaderos avivamientos (bíblicos e históricos) que habían vivido las iglesias reformadas de la Gran Isla del Norte de Europa. Es por eso que para este joven pastor calvinista, era de suma importancia la predicación de la ortodoxia reformada, pero también la vitalidad de una vida piadosa, humilde y de oración Creo que esta carta no solo fue escrita para “Mr. J.T. Just”, sino también para mí.

TO MR. J.T. JUST.

How to conduct prayer meetings.

27 de Marzo de 1840.

“Ninguna persona puede ser un hijo de Dios sin vivir en oración secreta; y ninguna comunidad de cristianos puede estar en una condición viva sin unidad en la oración. En una reunión de oración abierta, tú eres apto para convertirte en un profesor y de ser orgulloso. En un tiempo de oración secreta tú sentirás todo en un nivel, pobre y necesitado, buscando el agua. […] Me gustan más las reuniones de oración cuando solo hay alabanza, oración y lectura de la Palabra de Dios. En muchas reuniones [ellos] nos están contentos con leer meramente la Palabra de Dios; ellos se fijan sobre algunos versículos como materia de conversación, y cada uno da su ronda de opiniones. Algunos toman cada tarde una pregunta del Catecismo Menor y hablan de él en la misma manera. Algunos proponen casos de conciencia, y como los cristianos deberían actuar en diferentes situaciones […] Aun así debo confesar que siento el peligro al cual ellos se exponen. Tu requieres más Gracia para mantenerte humilde, manso y amante si tu entras a estos servicios (de oración). Tú estarás expuesto a los peligros de diferir con otros –disputando, buscando admiración y preeminencia–, como todo lo que sabes, estimado John, sus corazones son naturalmente más propensos. Pero busca la mansedumbre al hablar juntos sobre ello. Júntense semanalmente a una hora conveniente. Sean regulares en asistir. Que nada te aleje de tus reuniones. Ora en secreto antes de ir [a las reuniones abiertas]. Que tus oraciones en la reunión sean formadas lo más posible sobre lo que leíste en la Biblia. Ora para que puedas orar a Dios y no a los oídos del hombre. Siente Su Presencia más que la de los hombres. Ora por el derramamiento del Espíritu en la Iglesia de Cristo y por el mundo; por la unidad y pureza de los hijos de Dios; para que se levanten ministros piadosos y por bendiciones de aquellos que ya lo son. Ora por la conversión de tus amigos, tus vecinos y de todo el pueblo. Ora para enviar el evangelio a los judíos y a las naciones de los gentiles. El orgullo es la cuña de Satanás para dividir las reuniones de oración: cuidado y ora contra eso. Si ustedes no tienen el Espíritu de Dios entre ustedes, ustedes tendrán el espíritu del diablo. Por sobre todo, permanece en Cristo y el permanecerá en ti.”

Amigos, oremos…oremos…oremos!

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto” Mateo 6:6a

En Cristo fraternalmente, Israel.

Carta RBMC

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