Reflexión de Domingo

Una pequeña reflexión.

El Dr. Martyn Lloyd-Jones dijo: “El verdadero problema del hombre es que se ha rebelado contra Dios y, en consecuencia, está bajo la ira de Dios.” (La predicación y los predicadores,1971).
Mientras no se predique del evangelio ( de la Gracia Soberana de Dios) y se sigan anunciando tópicos sobre la “visualización y cumplimiento de tus sueños”, mientras sigamos utilizando el púlpito para campañas políticas, mientras los “pastores” se conviertan en motivadores o “coaching” y mientras no se tenga como autoridad final la Palabra de Dios, nos seguiremos dando cuenta explícitamente del primer enunciado: El hombre (y los predicadores actuales) se ha rebelado contra Dios. Lo más terrible o glorioso de todo es que los que nos llamamos cristianos creemos que un día estaremos delante de Dios. Aquí no estamos jugando. Como dijo Jonathan Edwards “Oh Señor, estampa la eternidad en mis ojos!”. Amiga y amigo, no desperdiciemos nuestra vida! Vivamos y prediquemos el evangelio! La única consecuencia que traerá esto será el negarnos a nosotros mismos, tomar la cruz (dejar todos nuestros anhelos, motivaciones y deseos más profundos bajo el Señorío absoluto de Cristo) y seguir a aquel cuyos ojos serán como llamas de fuego la próxima vez que le veamos . A aquel que será el dulce Consolador de todos aquellos que pusieron su fe en él e hicieron la voluntad de su Padre o aquel del cual el Cordero derramará eternamente su ira para todos aquellos que vivieron para sí mismos (Mateo 7)
Pero hoy es un día de Gracia, volvamos al primer amor! Deleitémonos en Su Presencia en la medida en que nos sumergimos en Su Palabra.

“Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadas. Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti. Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha.
Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria.
¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.
Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras”
Salmos 73:21-28

Solus Christus.

La Misericordia de Dios sea con cada uno de nosotros.

En Cristo, Israel.

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