A 496 años de 95 Tesis.

“Por amor a la verdad y en el afán de sacarla a la luz, se discutirán en Wittenberg las siguientes proposiciones bajo la presidencia del Reverendo Martín Lutero…”

Estas fueron las palabras que el 31 de Octubre de 1517 aparecieron (en latín) en la puerta de la Catedral del Castillo de Wittenberg, Alemania.

Sé que muchos amigos (reformados y luteranos) conocen mucho mejor este segmento de la historia del cristianismo, por lo tanto, sólo abordaré algunas cosas que marcan estos 496 años de Reforma. Solo por el hecho de que a casi medio milenio la iglesia evangélica se encuentra en un momento crítico y similar al que vivieron los reformadores.

SOLA SCRIPTURA.(that´s the point!)

 Una de las cosas que marcó el periodo de los reformadores fue el concepto  de la Justificación del pecador, y que ésta sólo se da por Gracia (Sola Gratia) y por medio de la fe (Sola Fide)en  sólo Cristo (Solus Christus). Esto significa que la salvación jamás dependerá de nosotros, cada persona se encuentra totalmente muerta en sus delitos y pecados,  trayendo como consecuencia una total inhabilidad para ir a los brazos de Cristo. El hombre no tiene las fuerzas y el poder para cambiar sus hábitos y deseos más vergonzosos; los ojos que deberían contemplar la belleza de la creación se deleitan en la lujuria del sexo opuesto, el aliento que nos fue dado lo utilizamos para maldecir a todos en nuestras derrotas  o incrementar nuestro ego al tener victorias o “cumplir nuestros sueños”, nuestra satisfacción final la encontramos en nosotros y no en la Gloria de Dios y lo más terrible es que el hombre no puede y no quiere ir a Dios, es por eso que solo mediante una obra sobrenatural del Espíritu Santo (Regeneración) podemos ir a los preciosos brazos de Cristo al ver que todo nuestro pecado fue imputado y castigado en Él; y a la vez, toda su justicia fue imputada en nosotros. Eso es justificación.

Esta doctrina no fue una invención de Lutero, Calvino u otros reformadores, más bien se hizo algo que hace varios siglos la Iglesia había dejado de hacer: Escudriñar las Escrituras y conocer el Poder de Dios (Sola Scriptura). Cuando una iglesia, comunidad o denominación empieza a olvidar el principio de la Autoridad de la Palabra de Dios es cuando vuelve su espalda a Dios y abraza a los baales antiguos y modernos.

Lutero hizo oír su predicación y protesta cuando un dominico llamado Johan Tetzel Diez (“sometido”  bajo la autoridad de su pastor, el Papa León X) empezó a predicar un evangelio el cual decía que “si uno echa en el arca un dinero por un alma del purgatorio, apenas la moneda cae y suena en el fondo, sale el alma hacia el paraíso”, esto lo hacía con un sermón cargado de emociones y terribles sentimentalismos. La salvación se compraba al dar el dinero a la Iglesia, a cambio de los favores de Dios hacia los hombres. Esto nos puede parecer insólito pero, ¿Acaso no es lo que pasa en un buen número de iglesias “evangélicas”? Alguien podría explicar cómo es que algunos que dicen ser herederos de la reforma son capaces de decir sin ninguna vergüenza en sus rostros que debemos ¿“pactar nuestras ofrendas”?. El año pasado en una conferencia neopentecostal escuché decir que “nuestras ofrendas determinan nuestro destino”, lo más terrible de todo es que ese tipo de mensaje todavía se escucha y tolera en aquellos que dicen amar el precioso evangelio. Es fácil denunciar con una predicación legalista a aquellos que no se someten a la “visión y misión” de una determinada iglesia, pero es difícil denunciar el falso evangelio que llena los púlpitos de hoy. Veo cómo la Iglesia se levanta en contra del aborto y la legalización del matrimonio homosexual (y está muy bien!), pero jamás la he visto sacando del púlpito a los que predican e imponen manos con ligereza, solo por autodenominarse “ungidos” … ¿Son acaso síntomas de una nueva cautividad babilónica?

Hoy más que nunca tenemos Tetzels en los círculos evangélicos, y lo peor de todo, es que les consentimos.

Si tan sólo los que nos llamamos cristianos y herederos de la Reforma pudiésemos entender  en lo más profundo de nuestro ser que la Biblia es inerrante, suficiente y eficiente para gobernar nuestras vidas, pensamientos, emociones y acciones. Si tomásemos la Biblia como la única base para nuestras cosmovisiones o conclusiones, el legalismo y el antinomianismo saldrían corriendo de nuestras iglesias.

Esto es serio. Aquí no estamos jugando a “ser y hacer la iglesia”, todo lo contrario. Cada uno de los que nos llamamos seguidores de Cristo debemos vivir como vivieron los primeros cristianos, perseverando en la doctrina, comunión, partimiento del pan y oración.

Sé que hay tantas cosas que escribir, pero dejaré que algunos pastores de la Iglesia hablen a casi 500 años de Reforma Protestante.

“La Palabra de Dios, toda la Palabra de Dios y nada, sino la Palabra de Dios, es la única autoridad”

 “Es un pecado y una vergüenza  que no conozcamos nuestro propio libro, ni comprendamos el discurso y las palabras de nuestro Dios…”

Lutero.

“La Palabra de Dios, enseña, no es para enseñarnos a balbucear ni para convertirnos en elocuentes y sutiles; sino reformar nuestra vida para que se conozca que deseamos servir a Dios y darnos enteramente a Él y conformarnos con su buena voluntad”  Calvino.

“Una Reforma es más necesario ahora que en los días de Lutero, y por la Gracia de Dios, la vamos a tener, si es que confiamos en Él y publicamos su verdad{…}.Si la Gracia de Dios fuese restaurada una vez más a la iglesia en toda su plenitud, y el Espíritu de Dios es derramado desde lo alto, en toda Su energía santificadora, llegará tal sacudida como nunca antes se ha visto en nuestros días.”

Charles Spurgeon.

Suena bonito todo esto, ¿verdad? Sin embargo los cambios nunca llegarán si no estudiamos la preciosa Palabra de Dios. Los cambios nunca llegarán a nuestras vidas, familias y ministerios si seguimos consintiendo con malas doctrinas que salen del púlpito (mala ortodoxia), si incluso tenemos una buena ortodoxia y a la vez perseveramos en pecados y actitudes no cristianas (horrible ortopraxis) y finalmente, no ocurrirá un avivamiento y reforma si no existe un verdadero deleite y gozo en la Gloria del Dios Trino (una terrible ortopatía).

Que la Gracia y Misericordia de Dios sea con los que fueron predestinados desde antes de la fundación del mundo.

En Cristo, vuestro siervo y amigo Israel.

En Ginebra

Muro de los Reformadores en Ginebra, Suiza. Leyendo la Palabra de Dios en la Catedral de San Pedro, donde Calvino predicó expositivamente la Palabra de Dios.

Les dejo además un himno de Martín Lutero basado en el Salmo 130.

Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos. (Jeremías 6:16 RVR60)

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4 Respuestas a “A 496 años de 95 Tesis.

  1. A El y solo a El sea la gloria, por los siglos de los siglos.
    Cuando uno logra entender la verdad de la palabra de Dios, nos damos cuenta lo pequeño que somos……Gracias mi Jesus por tu infinita misericordia.

  2. Excelente y precisa exposición. Gracias por esto. Sólo la Palabra y el Espíritu viviendo en nosotros son capaces de transformarnos para amar lo que Dios ama y aborrecer lo que Dios aborrece.
    Bendiciones hermano!

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