Confesiones (II) + Bonhoeffer

“…Entonces, algo sucedió, algo que ha cambiado y transformado mi vida hasta el día de hoy. Por primera vez descubrí la Biblia…Yo había predicado a menudo. Había visto una gran parte de la iglesia, había hablado y predicado sobre ello, pero todavía no me había convertido en un cristiano…Sé que en ese momento convertí la doctrina de Jesucristo en algo provechoso para mí…Rogué a Dios que no volviera a ocurrir jamás. Tampoco había orado, o lo hacía muy poco. A pesar de mi soledad, estaba bastante contento conmigo mismo. Entonces, la Biblia, y en particular el Sermón del Monto, me liberaron de aquello. Desde ese momento, todo ha cambiado…fue una gran liberación. Vi con claridad que la vida de un siervo debe pertenecer a la iglesia, y paso a paso, quedó manifiesto para mí hasta donde debo llegar. ..También he encontrado a otros que compartieron este objetivo conmigo. El avivamiento de la iglesia y el ministerio se convirtió en mi suprema preocupación…Tengo muy claro mi llamado. Desconozco lo que Dios hará con ello…Debo seguir el camino. Quizás no será demasiado largo (Fil. 1:23) Sin embargo, es bueno que haya tomado conciencia de mi llamamiento.” Dietrich Bonhoeffer (1906-1945)

Ciencia + lectura

Me encuentro a esta hora de la noche (3:00 am) en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile realizando unos experimentos (y tengo un par de horas libres antes de continuar con la ciencia!), y lo bueno es que tengo a mi lado una biografía de Dietrich “Bonhoeffer: Pastor, Mártir, Profeta, Espía” de Eric Metaxas; Y cuando leí las palabras citadas anteriormente (pag. 123-124) del pastor asesinado por los nazis, me sentí sumamente identificado con un proceso parecido en mi conversión a Cristo.

Tal como escribí en una primera confesión, nací en una comunidad cristiana, me enseñaron todos los valores para convertirme en una persona de principios; participé de grupos de jóvenes en la comunidad eclesial de la que era parte, sin embargo, enseñaba y predicaba un evangelio que no era el que manifestaba la Biblia.

Enseñaba (porque así me lo habían enseñado a mí) a ser una buena persona, tener una vida moral, ser influencia en la sociedad, a tener lo “mejor”, a aspirar a mejores posiciones sociales, a ser “cabeza y no cola” etc… lo cual, para la sociedad actual no tiene nada de malo, al contrario, se necesitan personas con “principios y valores”, sin embargo, el evangelio de la Biblia no se centra en eso, no se centra en el hombre, sino que apunta a la Gloria de Dios, apunta a cómo Dios es glorificado a través de la muerte y resurrección de Su Hijo para la salvación de un pueblo escogido desde antes de la fundación del mundo. El Evangelio empieza con Dios y va hacia Dios. La Biblia trata de la regla que Dios nos ha dado para glorificarle a Él; jamás me habla de glorificar a Dios en la medida en que se cumplan mis sueños egoístas de vivir un Sueño americano latinoamericano, la Biblia no me habla de una anestesia para evitar el sufrimiento, al contrario, es totalmente opuesta a ese pensamiento posmoderno, la Palabra misma me dice “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él…” (Filipenses 1:29). La Biblia no me dice que la bendición de Dios está condicionada a mis “decisiones” o a “pactos con dinero”, o a “nuevas revelaciones proféticas” dadas por un personaje en particular, sino más bien que la mayor bendición, la salvación, proviene de Solus Christus (Sólo Cristo!), a través de su muerte y resurrección; Y esto es por su Sola Gratia (Solamente por Gracia).

Sí, me definía como “cristiano”, pero solamente conocía de las bondades de Dios,  no conocía realmente quién era Dios, y si  no conocía quién era Dios,  era imposible glorificarle genuinamente, eran solo emociones salpicadas con un poco de supuesto cristianismo. Quizás esto puede sonar fuerte, pero como dijo AW Tozer, “La falta de conocimiento del Santo es lo que nos ha traído nuestros problemas…” a lo que sigue una oración de devoción a Dios en el primer capítulo de su libro “El conocimiento del Dios Santo”

Señor Todopoderoso, no el Dios de los filósofos y de los sabios, sino el Dios

de los profetas y los apóstoles, y lo mejor de todo, el Dios y Padre de nuestro

Señor Jesucristo: ¿me permites reconocer tu santidad?

Los que no te conocen, quizás te invoquen como otro distinto al que eres, y así

no te adoran a ti, sino a una criatura de su propia imaginación; por eso,

ilumínanos la mente para que te conozcamos tal como eres, de manera que te

podamos amar de manera perfecta y alabarte dignamente.

En el nombre de Jesucristo, nuestro Señor, Amén.

 “…Entonces, algo sucedió, algo que ha cambiado y transformado mi vida hasta el día de hoy. Por primera vez descubrí la Biblia”  Eso fue exactamente lo que me pasó, me di cuenta cuanto tiempo había perdido al no estudiar correctamente la única y suficiente Palabra de Dios y que por consecuencia de eso, me “inventaba” un cristianismo para que mi conciencia estuviese tranquila cuando no podía cumplir con las “metas” mensuales, semestrales y anuales que me ordenaba ese tipo “cristianismo”, que estaba totalmente enfocado en ganar y cambiar a un mundo con un absoluto desconocimiento e ignorancia del Dios de la Biblia y del terrible estado de cada una de las personas que se querían evangelizar. (*sobre el estado de muerte espiritual de la humanidad puedes leer  “Meditaciones de la naturaleza del hombre I y II)

bonhoeffer

“Entonces, la Biblia, y en particular el Sermón del Monto, me liberaron de aquello. Desde ese momento, todo ha cambiado…fue una gran liberación.”

La Bibla…no hay una luz más segura y hermosa que la infalible e inerrante Palabra de Dios!

“También he encontrado a otros que compartieron este objetivo conmigo. El avivamiento de la iglesia y el ministerio se convirtió en mi suprema preocupación”

Sin duda alguna, estoy sumamente feliz de que Dios esté despertando y reformando el corazón Su Novia, estoy feliz de ver que cada vez son más personas que no tienen temor de decir que viven para la Gloria de Dios, que no tienen miedo de las consecuencias que significa tener por autoridad final la Palabra de Dios en medio de comunidades donde “hablan sin cesar sin el más mínimo fundamento sustancial y sin evidencia de criterio alguno…No están familiarizados ni con las cuestiones más básicas (del cristianismo). Se intoxican de frases liberales y humanísticas, se ríen de los fundamentalistas y, sin embargo, ni siquiera están a su nivel” o quizás “predican prácticamente sobre todo, tan solo hay un tema que no tratan  que, de hacerlo, es tan rara vez que hasta el momento no he podido escucharlo, y es el evangelio de Jesucristo, la cruz, el pecado y perdón la muerte y la vida” (Dietrich Bonhoeffer).

Estoy expectante de lo que Dios hará ( y tal como lo ha hizo en la historia de Su Iglesia) con una generación que se mantiene fiel al mismo evangelio que creyeron los que históricamente nos precedieron, personas saturadas del evangelio de la Cruz…personas regeneradas, convertidas y llenas del Espíritu Santo que se dieron cuenta que ya no se trata de ellos, sino de estimar “todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte…” (Filipenses 3:8-10)

En Cristo, Israel.

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2 Respuestas a “Confesiones (II) + Bonhoeffer

  1. Que esto inflame nuestro corazón: una cada vez más profunda comprensión de la Santidad de Dios, de nuestro pecado y de nuestra necesidad eterna de Cristo. Te desafío a que hoy le puedas compartir a alguien de Cristo. Como siempre tus palabras me llenan de gozo. Que toda la gloria sea para el Señor. Un tremendo abrazo!

    • Gracias por tus palabras y compañerismo Matías! Claramente al ser impactados con las gloriosas verdades del evangelio produce un anhelo por compartir a alguien de Cristo!. Recibe un fraternal abrazo!

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