Martirio de Policarpo de Esmirna.

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Este fin de semana viajé a la casa de mis padres y revisando la biblioteca me encontré con uno de los primeros libros cristianos que me compré luego de que el Señor me convirtiera  (trata sobre “lo mejor de los Padres apostólicos”). En este post quisiera compartir con ustedes algunos extractos sobre una carta de la iglesia primitiva que relata el martirio de Policarpo (70 – 155 d.C.), que de acuerdo a la tradición, se señala al apóstol Juan como maestro de él, incluso Tertuliano llega a decir que fue consagrado al episcopado por el mismo apóstol. Sin duda alguna, es uno de los tantos hermanos de los primeros siglos de nuestra Iglesia que son dignos de ser estudiados e imitados. (Cuánto amo estudiar la historia de la Iglesia!)

Les dejo algunos extractos de la carta que habla de su muerte. (Destacaré algunas de las frases que tengo subrayado en mi libro, y que personalmente impactaron nuevamente mi mente y corazón)

Martirio de Policarpo, Obispo de Esmirna.

El sello del martirio

  1. Os escribimos, hermanos, un relato de lo que sucedió a los que sufrieron martirio, y en especial al bienaventurado Policarpo, que puso fin a la persecución, habiendo puesto sobre ella, por así decirlo, el sello de su martirio…… Porque incumbe al amor verdadero y firme no sólo desear ser uno salvado, sino también que lo sean los hermanos.
  2. Benditos y nobles son, pues, todos los martirios que tienen lugar según la voluntad de Dios…Porque ¿quién podría dejar de admirar su nobleza y resistencia paciente y lealtad al Señor, siendo así  que cuando eran desgarrados por los azotes, de modo que el interior de su carne quedaba visible incluso hasta las venas y arterias de dentro, lo soportaban con paciencia, de modo que los mismos que lo contemplaban tenían compasión y lloraban; en tanto que ellos mismos alcanzaban un grado tal de valor que ninguno de ellos lanzó un grito o un gemido, mostrándonos con ello a todos que en aquella hora los mártires de Cristo que eran torturados estaban ausentes de la carne, o, mejor dicho, que el Señor estaba presente y en comunión con ellos?

Y prestando atención a la gracia de Cristo, despreciaban las torturas del mundo, comprando al coste de una hora el ser librados de un castigo eterno. Y hallaron que el fuego de sus inhumanos verdugos era frío, porque tenían puesto los ojos en el hecho de ser librados del fuego eterno que nunca se apaga

5. Ahora bien, el glorioso Policarpo, al principio […] lejos de desanimarse, tenía deseos de   permanecer en la ciudad; pero la mayoría le persuadieron a que se retirara. Así que se retiró a una casa de campo no lejos de la ciudad; y allí se quedó con unos pocos compañeros, no haciendo otra cosa noche y día que orar por todos los hombres y por las iglesias por todo el mundo, porque esta era su costumbre constante. Y mientras estaba orando tuvo una visión tres días antes de su captura; y vió que su almohada estaba ardiendo. Y se volvió y dijo a los que estaban con él: “Es necesario que sea quemado vivo”.

[…]

7… y fue recibido por Herodes, el capitán de la policía y por su padre Nicetas, los cuales le hicieron bajar de su montura y subir a su carruaje, y procuraron convencerle, sentándose ellos a su lado y diciéndole: “¿Qué mal hay en decir César es el Señor, y en ofrecer incienso”, añadiendo a esto “y con ellos salvarte”?

9. Pero cuando Policarpo entró en el estadio le llegó una voz del cielo: “Mantente firme, Policarpo, y sé un hombre” […] Pero cuando el magistrado insistió le dijo: “Jura (por el César) , y te soltaré; insulta a Cristo”, Policarpo contestó: “Durante ochenta y seis años he sido su siervo, y no me ha hecho mal alguno, ¿Cómo puedo ahora blasfemar de mi Rey que me ha salvado?”

  1. Pero cuando el procónsul insistió diciendo: Jura por el genio del César”, él contestó: “Si supones, en vano, que voy a jurar por el genio del César, como dices, y haces ver que no sabes quién soy, te lo diré claramente, soy cristiano. Pero si quieres aprender de la doctrina del cristianismo, señala un día y escúchame”

[…]

11. […] Entonces insistió el procónsul: “Haré que ardas con fuego si desprecias las fieras, como no te arrepientas”. Pero Policarpo dijo: “Tú me amenazas con fuego que arde un rato y después se apaga: pero no sabes nada del fuego del juicio futuro y del castigo eterno, que está reservado a los impíos. ¿Por qué te demoras? Haz lo que quieras”.

12. Diciendo estas y otras cosas, iba llenándose de valor y gozo, y su rostro se henchía de gracia

[…]

16. Así que, finalmente, los impíos, viendo que su cuerpo no podía ser consumido por el fuego, ordenaron al confector que fuera y lo apuñalara con una daga. Y cuando lo hubo hecho, salió una cantidad de sangre tal que extinguió el fuego; y toda la multitud se maravilló de que hubiera una diferencia tan grande entre la muerte de los incrédulos y de los elegidos. Al número de estos pertenece este hombre…

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17. […] Cristo que sufrió por la salvación de todo el mundo de los que son salvos […] Porque a Él, siendo Hijo de Dios, le adoramos…

19. Así ha sucedido con el bienaventurado Policarpo, habiendo recibido el martirio en Esmirna con los de Filadelfia – doce en conjunto-[…] se regocija en la compañía de los apóstoles y de los justos, y glorifica al Dios y Padre Todopoderoso, y bendice a nuestro Señor Jesucristo, el salvador de nuestras almas y pilotos de nuestros cuerpos, y pastor de la Iglesia universal que se halla por todo el mundo.

Apéndice

22. Que Dios os sea propicio, hermanos, en tanto que andáis en la palabra de Jesucristo que es según el Evangelio; con quien sea la gloria de Dios para salvación de sus santos elegidos […] Este relato lo copió Gayo de los papeles de Ireneo, un discípulo de Policarpo[…].

“Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él.”

Filipenses 1:29

 

Estimados amigos, nunca olvidemos que por la obra del Espíritu Santo estamos unidos a Cristo, por lo tanto, que nuestra comunión con él sea cada día más real y llena de gozo, para que de esta manera cumplamos con el fin por el cual Dios nos creó, esto es, glorificarle y deleitarnos en Él.

Soli Deo Gloria.

Israel.

_______

Extracto del libro “Lo mejor de los Padres Apostólicos” de Alfonso Ropero, 2004, Editorial Clie.

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2 Respuestas a “Martirio de Policarpo de Esmirna.

  1. me gusta la cita: ” Que Dios os sea propicio, hermanos, en tanto que andáis en la palabra de Jesucristo que es según el Evangelio; con quien sea la gloria de Dios para salvación de sus santos elegidos […] Este relato lo copió Gayo de los papeles de Ireneo, un discípulo de Policarpo[“

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